Si algún examen no está presente en esta lista, puede ingresar a Lab Tests Online y seguir su búsqueda.

Es un químico creado cuando el cuerpo descompone sustancias llamadas purinas, las cuales se encuentran en algunos alimentos y bebidas, como el hígado, las anchoas, la caballa, las judías y arvejas secas, la cerveza y el vino.

La mayor parte del ácido úrico se disuelve en la sangre y viaja a los riñones, donde sale a través de la orina. Si el cuerpo produce demasiado ácido úrico o no lo elimina lo suficiente, la persona se puede enfermar. Los altos niveles de ácido úrico en el cuerpo se denominan hiperuricemia.

Este examen se hace para ver qué tanto ácido úrico la persona tiene en la sangre.

Razones por las que se realiza el examen

Este examen se realiza para ver si la persona tiene niveles elevados de ácido úrico en la sangre, los cuales pueden causar gota.

El médico también puede ordenar este examen si la persona ha sido sometida a ciertos tipos de quimioterapia. La pérdida rápida de peso, que puede ocurrir con tales tratamientos, puede incrementar la cantidad de ácido úrico en la sangre.

¿Cuándo hacer el análisis?

El PSA debe realizarse como parte del chequeo médico anual del hombre o cuando presente síntomas que sugieran la presencia de cáncer de próstata u otras enfermedades de la misma, como dificultad o dolor al orina y/o necesidad de orinar frecuentemente. Podría también solicitarse a intervalos regulares, durante el tratamiento del cáncer de próstata y después del mismo.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

  • No es necesario que se encuentre en ayunas.
  • No realizar actividades físicas agotadoras 24h. antes del examen.
  • No tener relaciones sexuales entre 24h y 48h. antes del examen.
  • El día anterior del examen no debe montar bicicleta.
  • Si su médico le realizo examen físico de la próstata debe esperar al menos 5 días para realizarse esta prueba.

¿Cuándo hacer el análisis?

El PSA debe realizarse como parte del chequeo médico anual del hombre o cuando presente síntomas que sugieran la presencia de cáncer de próstata u otras enfermedades de la misma, como dificultad o dolor al orina y/o necesidad de orinar frecuentemente. Podría también solicitarse a intervalos regulares, durante el tratamiento del cáncer de próstata y después del mismo.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

  • No es necesario que se encuentre en ayunas.
  • No realizar actividades físicas agotadoras 24h. antes del examen.
  • No tener relaciones sexuales entre 24h y 48h. antes del examen.
  • El día anterior del examen no debe montar bicicleta.
  • Si su médico le realizo examen físico de la próstata debe esperar al menos 5 días para realizarse esta prueba.

¿Qué es lo que se analiza?

La bilirrubina es un pigmento amarillo-anaranjado. Es un producto de desecho producido principalmente durante la destrucción del grupo heme; este grupo forma parte de la hemoglobina de los hematíes o glóbulos rojos de la sangre. El hígado actúa sobre la bilirrubina de manera a favorecer su eliminación. Esta prueba mide la cantidad de bilirrubina en sangre para evaluar así la función hepática y para contribuir al diagnóstico de anemias causadas por aumento de destrucción de los hematíes (anemia hemolítica).

Los glóbulos rojos o hematíes se degradan normalmente después de estar 120 días en la circulación. La descomposición del grupo heme de la hemoglobina supone la formación de bilirrubina en forma de bilirrubina no conjugada. Esta bilirrubina no conjugada es poco soluble en agua, y por este motivo las proteínas de la sangre la transportan hacia el hígado, donde se le añaden (conjugan) unos azúcares que la convierten en una forma de bilirrubina más soluble en agua, la bilirrubina conjugada. La bilirrubina conjugada pasa a formar parte de la bilis y con ella, alcanza el intestino delgado donde posteriormente es escindida por la acción de bacterias, y eventualmente se elimina por las heces. Los productos de degradación de la bilirrubina confieren a las heces su característico color marronoso.

Bilirrubina

Un adulto sano produce de 250 a 350 mg de bilirrubina diarios, de los cuales el 85% deriva de hematíes dañados o viejos que han muerto, y el porcentaje restante de la médula ósea o del hígado. En condiciones normales se pueden liberar hacia la sangre pequeñas cantidades de bilirrubina no conjugada, aunque su presencia es mínima. Las pruebas de laboratorio permiten medir ambas formas de bilirrubina, conjugada y no conjugada, y también se puede proporcionar una medida de toda la bilirrubina o bilirrubina total (suma de las anteriores). El patrón de resultados obtenido de estas medidas proporciona información valuosa de cara al diagnóstico.

Si los niveles de bilirrubina en sangre aumentan puede aparecer ictericia, y la piel y/o la conjuntiva ocular tomarán un color amarillento. Aumentos de la bilirrubina no conjugada indican que se está produciendo demasiada bilirrubina, normalmente por destrucción de hematíes (hemólisis), o bien que el hígado es incapaz de procesar la bilirrubina por la existencia de alguna enfermedad hepática como cirrosis o ciertos trastornos hereditarios. Aumentos de los niveles de bilirrubina conjugada indican que el hígado es capaz de procesar la bilirrubina aunque esta no puede eliminarse adecuadamente por alguna causa, como hepatitis aguda u obstrucción de los conductos biliares.

Los recién nacidos presentan con frecuencia aumentos de los niveles de bilirrubina total y no conjugada especialmente durante los 3 primeros días. A menudo se habla de ictericia fisiológica del recién nacido, que se debe a una inmadurez del hígado del bebé. La situación se suele resolver por sí misma en unos pocos días. En la enfermedad hemolítica del recién nacido, pueden destruirse los hematíes debido a una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del hijo; estos casos deben tratarse ya que los niveles elevados de bilirrubina no conjugada pueden causar daños cerebrales en el bebé.

Existe una enfermedad congénita grave aunque rara (1 de cada 10000 nacimientos) conocida como atresia de las vías biliares, que puede producir aumentos de bilirrubina total y de bilirrubina conjugada, y que debe detectarse y tratarse inmediatamente. El tratamiento suele ser quirúrgico y la finalidad es la de prevenir una lesión hepática muy grave (cirrosis) que podría suponer la necesidad de un trasplante de hígado durante el primer o segundo año de vida. A pesar de la cirugía, algunos niños siguen necesitando un trasplante de hígado.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

En adultos se realiza una extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo. En recién nacidos, se puede obtener la muestra por punción en el talón. Algunas instituciones sanitarias disponen de una técnica no invasiva que determina la bilirrubina usando un instrumento que se coloca sobre la piel (bilirrubinómetro transcutáneo).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial, aunque algunos laboratorios recomiendan mantener un ayuno de varias horas antes de la obtención de la muestra.

¿Qué es lo que se analiza?

La bilirrubina es un pigmento amarillo-anaranjado. Es un producto de desecho producido principalmente durante la destrucción del grupo heme; este grupo forma parte de la hemoglobina de los hematíes o glóbulos rojos de la sangre. El hígado actúa sobre la bilirrubina de manera a favorecer su eliminación. Esta prueba mide la cantidad de bilirrubina en sangre para evaluar así la función hepática y para contribuir al diagnóstico de anemias causadas por aumento de destrucción de los hematíes (anemia hemolítica).

Los glóbulos rojos o hematíes se degradan normalmente después de estar 120 días en la circulación. La descomposición del grupo heme de la hemoglobina supone la formación de bilirrubina en forma de bilirrubina no conjugada. Esta bilirrubina no conjugada es poco soluble en agua, y por este motivo las proteínas de la sangre la transportan hacia el hígado, donde se le añaden (conjugan) unos azúcares que la convierten en una forma de bilirrubina más soluble en agua, la bilirrubina conjugada. La bilirrubina conjugada pasa a formar parte de la bilis y con ella, alcanza el intestino delgado donde posteriormente es escindida por la acción de bacterias, y eventualmente se elimina por las heces. Los productos de degradación de la bilirrubina confieren a las heces su característico color marronoso.


Bilirrubina


Un adulto sano produce de 250 a 350 mg de bilirrubina diarios, de los cuales el 85% deriva de hematíes dañados o viejos que han muerto, y el porcentaje restante de la médula ósea o del hígado. En condiciones normales se pueden liberar hacia la sangre pequeñas cantidades de bilirrubina no conjugada, aunque su presencia es mínima. Las pruebas de laboratorio permiten medir ambas formas de bilirrubina, conjugada y no conjugada, y también se puede proporcionar una medida de toda la bilirrubina o bilirrubina total (suma de las anteriores). El patrón de resultados obtenido de estas medidas proporciona información valuosa de cara al diagnóstico.


Si los niveles de bilirrubina en sangre aumentan puede aparecer ictericia, y la piel y/o la conjuntiva ocular tomarán un color amarillento. Aumentos de la bilirrubina no conjugada indican que se está produciendo demasiada bilirrubina, normalmente por destrucción de hematíes (hemólisis), o bien que el hígado es incapaz de procesar la bilirrubina por la existencia de alguna enfermedad hepática como cirrosis o ciertos trastornos hereditarios. Aumentos de los niveles de bilirrubina conjugada indican que el hígado es capaz de procesar la bilirrubina aunque esta no puede eliminarse adecuadamente por alguna causa, como hepatitis aguda u obstrucción de los conductos biliares.


Los recién nacidos presentan con frecuencia aumentos de los niveles de bilirrubina total y no conjugada especialmente durante los 3 primeros días. A menudo se habla de ictericia fisiológica del recién nacido, que se debe a una inmadurez del hígado del bebé. La situación se suele resolver por sí misma en unos pocos días. En la enfermedad hemolítica del recién nacido, pueden destruirse los hematíes debido a una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del hijo; estos casos deben tratarse ya que los niveles elevados de bilirrubina no conjugada pueden causar daños cerebrales en el bebé.


Existe una enfermedad congénita grave aunque rara (1 de cada 10000 nacimientos) conocida como atresia de las vías biliares, que puede producir aumentos de bilirrubina total y de bilirrubina conjugada, y que debe detectarse y tratarse inmediatamente. El tratamiento suele ser quirúrgico y la finalidad es la de prevenir una lesión hepática muy grave (cirrosis) que podría suponer la necesidad de un trasplante de hígado durante el primer o segundo año de vida. A pesar de la cirugía, algunos niños siguen necesitando un trasplante de hígado.


¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
En adultos se realiza una extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo. En recién nacidos, se puede obtener la muestra por punción en el talón. Algunas instituciones sanitarias disponen de una técnica no invasiva que determina la bilirrubina usando un instrumento que se coloca sobre la piel (bilirrubinómetro transcutáneo).


¿Es necesario algún tipo de preparación previa?
Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial, aunque algunos laboratorios recomiendan mantener un ayuno de varias horas antes de la obtención de la muestra.



¿Qué es lo que se analiza?
La bilirrubina es un pigmento amarillo-anaranjado. Es un producto de desecho producido principalmente durante la destrucción del grupo heme; este grupo forma parte de la hemoglobina de los hematíes o glóbulos rojos de la sangre. El hígado actúa sobre la bilirrubina de manera a favorecer su eliminación. Esta prueba mide la cantidad de bilirrubina en sangre para evaluar así la función hepática y para contribuir al diagnóstico de anemias causadas por aumento de destrucción de los hematíes (anemia hemolítica).


Los glóbulos rojos o hematíes se degradan normalmente después de estar 120 días en la circulación. La descomposición del grupo heme de la hemoglobina supone la formación de bilirrubina en forma de bilirrubina no conjugada. Esta bilirrubina no conjugada es poco soluble en agua, y por este motivo las proteínas de la sangre la transportan hacia el hígado, donde se le añaden (conjugan) unos azúcares que la convierten en una forma de bilirrubina más soluble en agua, la bilirrubina conjugada. La bilirrubina conjugada pasa a formar parte de la bilis y con ella, alcanza el intestino delgado donde posteriormente es escindida por la acción de bacterias, y eventualmente se elimina por las heces. Los productos de degradación de la bilirrubina confieren a las heces su característico color marronoso.


Bilirrubina


Un adulto sano produce de 250 a 350 mg de bilirrubina diarios, de los cuales el 85% deriva de hematíes dañados o viejos que han muerto, y el porcentaje restante de la médula ósea o del hígado. En condiciones normales se pueden liberar hacia la sangre pequeñas cantidades de bilirrubina no conjugada, aunque su presencia es mínima. Las pruebas de laboratorio permiten medir ambas formas de bilirrubina, conjugada y no conjugada, y también se puede proporcionar una medida de toda la bilirrubina o bilirrubina total (suma de las anteriores). El patrón de resultados obtenido de estas medidas proporciona información valuosa de cara al diagnóstico.


Si los niveles de bilirrubina en sangre aumentan puede aparecer ictericia, y la piel y/o la conjuntiva ocular tomarán un color amarillento. Aumentos de la bilirrubina no conjugada indican que se está produciendo demasiada bilirrubina, normalmente por destrucción de hematíes (hemólisis), o bien que el hígado es incapaz de procesar la bilirrubina por la existencia de alguna enfermedad hepática como cirrosis o ciertos trastornos hereditarios. Aumentos de los niveles de bilirrubina conjugada indican que el hígado es capaz de procesar la bilirrubina aunque esta no puede eliminarse adecuadamente por alguna causa, como hepatitis aguda u obstrucción de los conductos biliares.


Los recién nacidos presentan con frecuencia aumentos de los niveles de bilirrubina total y no conjugada especialmente durante los 3 primeros días. A menudo se habla de ictericia fisiológica del recién nacido, que se debe a una inmadurez del hígado del bebé. La situación se suele resolver por sí misma en unos pocos días. En la enfermedad hemolítica del recién nacido, pueden destruirse los hematíes debido a una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del hijo; estos casos deben tratarse ya que los niveles elevados de bilirrubina no conjugada pueden causar daños cerebrales en el bebé.


Existe una enfermedad congénita grave aunque rara (1 de cada 10000 nacimientos) conocida como atresia de las vías biliares, que puede producir aumentos de bilirrubina total y de bilirrubina conjugada, y que debe detectarse y tratarse inmediatamente. El tratamiento suele ser quirúrgico y la finalidad es la de prevenir una lesión hepática muy grave (cirrosis) que podría suponer la necesidad de un trasplante de hígado durante el primer o segundo año de vida. A pesar de la cirugía, algunos niños siguen necesitando un trasplante de hígado.


¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
En adultos se realiza una extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo. En recién nacidos, se puede obtener la muestra por punción en el talón. Algunas instituciones sanitarias disponen de una técnica no invasiva que determina la bilirrubina usando un instrumento que se coloca sobre la piel (bilirrubinómetro transcutáneo).


¿Es necesario algún tipo de preparación previa?
Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial, aunque algunos laboratorios recomiendan mantener un ayuno de varias horas antes de la obtención de la muestra.


¿Qué es lo que se analiza?

La bilirrubina es un pigmento amarillo-anaranjado. Es un producto de desecho producido principalmente durante la destrucción del grupo heme; este grupo forma parte de la hemoglobina de los hematíes o glóbulos rojos de la sangre. El hígado actúa sobre la bilirrubina de manera a favorecer su eliminación. Esta prueba mide la cantidad de bilirrubina en sangre para evaluar así la función hepática y para contribuir al diagnóstico de anemias causadas por aumento de destrucción de los hematíes (anemia hemolítica).

Los glóbulos rojos o hematíes se degradan normalmente después de estar 120 días en la circulación. La descomposición del grupo heme de la hemoglobina supone la formación de bilirrubina en forma de bilirrubina no conjugada. Esta bilirrubina no conjugada es poco soluble en agua, y por este motivo las proteínas de la sangre la transportan hacia el hígado, donde se le añaden (conjugan) unos azúcares que la convierten en una forma de bilirrubina más soluble en agua, la bilirrubina conjugada. La bilirrubina conjugada pasa a formar parte de la bilis y con ella, alcanza el intestino delgado donde posteriormente es escindida por la acción de bacterias, y eventualmente se elimina por las heces. Los productos de degradación de la bilirrubina confieren a las heces su característico color marronoso.


Bilirrubina


Un adulto sano produce de 250 a 350 mg de bilirrubina diarios, de los cuales el 85% deriva de hematíes dañados o viejos que han muerto, y el porcentaje restante de la médula ósea o del hígado. En condiciones normales se pueden liberar hacia la sangre pequeñas cantidades de bilirrubina no conjugada, aunque su presencia es mínima. Las pruebas de laboratorio permiten medir ambas formas de bilirrubina, conjugada y no conjugada, y también se puede proporcionar una medida de toda la bilirrubina o bilirrubina total (suma de las anteriores). El patrón de resultados obtenido de estas medidas proporciona información valuosa de cara al diagnóstico.

Si los niveles de bilirrubina en sangre aumentan puede aparecer ictericia, y la piel y/o la conjuntiva ocular tomarán un color amarillento. Aumentos de la bilirrubina no conjugada indican que se está produciendo demasiada bilirrubina, normalmente por destrucción de hematíes (hemólisis), o bien que el hígado es incapaz de procesar la bilirrubina por la existencia de alguna enfermedad hepática como cirrosis o ciertos trastornos hereditarios. Aumentos de los niveles de bilirrubina conjugada indican que el hígado es capaz de procesar la bilirrubina aunque esta no puede eliminarse adecuadamente por alguna causa, como hepatitis aguda u obstrucción de los conductos biliares.

Los recién nacidos presentan con frecuencia aumentos de los niveles de bilirrubina total y no conjugada especialmente durante los 3 primeros días. A menudo se habla de ictericia fisiológica del recién nacido, que se debe a una inmadurez del hígado del bebé. La situación se suele resolver por sí misma en unos pocos días. En la enfermedad hemolítica del recién nacido, pueden destruirse los hematíes debido a una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del hijo; estos casos deben tratarse ya que los niveles elevados de bilirrubina no conjugada pueden causar daños cerebrales en el bebé.

Existe una enfermedad congénita grave aunque rara (1 de cada 10000 nacimientos) conocida como atresia de las vías biliares, que puede producir aumentos de bilirrubina total y de bilirrubina conjugada, y que debe detectarse y tratarse inmediatamente. El tratamiento suele ser quirúrgico y la finalidad es la de prevenir una lesión hepática muy grave (cirrosis) que podría suponer la necesidad de un trasplante de hígado durante el primer o segundo año de vida. A pesar de la cirugía, algunos niños siguen necesitando un trasplante de hígado.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

En adultos se realiza una extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo. En recién nacidos, se puede obtener la muestra por punción en el talón. Algunas instituciones sanitarias disponen de una técnica no invasiva que determina la bilirrubina usando un instrumento que se coloca sobre la piel (bilirrubinómetro transcutáneo).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial, aunque algunos laboratorios recomiendan mantener un ayuno de varias horas antes de la obtención de la muestra.


Para detectar, diagnosticar y monitorizar distintos trastornos y enfermedades.

¿Cuándo hacer el análisis?

Como parte de un perfil metabólico de rutina; cuando existen síntomas de afectación renal, ósea, tiroidea, paratiroidea o nerviosa; o cuando existen síntomas compatibles con una concentración significativamente elevada o disminuida de calcio; en enfermedades graves, para monitorizar los niveles de calcio iónico; en ciertos tipos de cáncer; cuando se ha prescrito un tratamiento para corregir las concentraciones de calcio y se quiere conocer si está siendo eficaz.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; el calcio también se puede medir en orina, ya sea en una muestra aleatoria o en una orina de 24 horas.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial, aunque es posible que se indique de dejar de tomar ciertos medicamentos como litio, antiácidos, diuréticos y vitamina D, entre otros.

¿Por qué hacer el análisis?
Si el médico sospecha una infección actual o reciente por citomegalovirus (CMV), o si por algún motivo necesita saber si se ha padecido dicha infección anteriormente, por ejemplo antes de recibir un órgano transplantado.

¿Cuándo hacer el análisis?
En adultos jóvenes, mujeres embarazadas o en personas inmunocomprometidas que tienen síntomas similares a los de la gripe sugestivos de una infección por CMV; si un recién nacido sufre múltiples anomalías congénitas, ictericia inexplicable o anemia, y/o si un bebé sufre convulsiones o problemas de desarrollo que puedan deberse al CMV; antes de recibir un transplante de un órgano.

¿Qué muestra se requiere?
Para la detección de anticuerpos CMV la determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; para detectar el virus, puede utilizarse sangre, orina, esputo, líquido amniótico, líquido cefalorraquídeo, líquido duodenal u otro tejido del organismo.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?
Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar si existe algún problema con los electrolitos o con el equilibrio ácido-base y para monitorizar tratamientos.

¿Cuándo hacer el análisis?

Como parte de un perfil básico de electrolitos o de un perfil metabólico o si su médico piensa que puede haber un desequilibrio electrolítico.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; en algunos casos, una muestra de orina aleatoria o una orina de 24 horas.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para realizar un cribado del riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca.

¿Cuándo hacer el análisis?

En personas adultas debe realizarse cada cinco años, o más frecuentemente en caso de estar en tratamiento por tener un colesterol elevado o si se tiene uno o varios factores de riesgo de enfermedad cardíaca. En niños, adolescentes y adultos jóvenes debería realizarse una medida de colesterol entre los 9 y 11 años de edad, y nuevamente entre los 17 y 21.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa o bien a partir de una muestra obtenida por punción en el dedo.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Si la medida de colesterol se solicita junto a un perfil lipídico, es necesario mantener un ayuno mínimo de entre 9 y 12 horas antes de la obtención de la muestra. Es importante seguir las instrucciones proporcionadas.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar si los riñones funcionan normalmente y para monitorizar el tratamiento de la enfermedad renal.

¿Cuándo hacer el análisis?

Rutinariamente, en el contexto de controles médicos habituales; cuando el médico sospecha que puede existir una disfunción renal o ante enfermedades agudas o crónicas; para conocer la efectividad del tratamiento de enfermedad renal o para controlar la función renal cuando se toman ciertos medicamentos.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa y/o una muestra de orina de 2horas o 24 horas.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar la probabilidad de que un agente antimicrobiano o antifúngico determinado sea capaz de contrarrestar el crecimiento bacteriano o fúngico que ocasiona la infección.

¿Cuándo hacer el análisis?

Después de obtenerse un resultado positivo a un cultivo de bacterias o de hongos; si se tiene una infección y se han aislado en un cultivo uno o varios tipos de bacterias u hongos, a partir de una muestra obtenida del lugar en el que sospecha que se ubica la infección; cuando una infección no responde al tratamiento.

¿Qué muestra se requiere?

Una muestra de cultivo puro de bacterias u hongos obtenida a partir de un foco infeccioso del organismo.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.


¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo.


¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?
Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial.


¿Qué es lo que se analiza?
El virus Epstein-Barr (EBV) es un virus que causa una afectación leve o moderada. Esta prueba detecta anticuerpos frente al EBV y es de ayuda para establecer el diagnóstico de una infección por este virus.


La infección por EBV es muy común. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) estiman que cerca del 95% de la población se ha infectado por el EBV antes de los 40 años de edad. El virus se transmite fácilmente entre personas. El virus se encuentra en la saliva de las personas infectadas, de tal manera que la infección puede propagarse por contacto íntimo como por ejemplo por besos o por compartir vasos o cubiertos.


Después de la primera exposición al EBV, existe un período de varias semanas antes de que el individuo presente síntomas, conocido como período de incubación. Durante la infección aguda, el virus primero se multiplica y posteriormente los síntomas se resuelven a medida que la cantidad de virus va disminuyendo. No obstante, el organismo no se libera totalmente del virus, sino que permanece latente en el organismo durante toda la vida y puede reactivarse, aunque raramente ocasiona problemas a menos que la persona esté inmunodeprimida.


La mayor parte de la población se infecta por EBV durante la infancia y presenta pocos o ningún síntoma. Sin embargo, cuando la infección se da en la adolescencia, el EBV causa mononucleosis infecciosa, ocasionando fatiga, fiebre, dolor de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos, agrandamiento del bazo y en algunos casos también del hígado. Estas manifestaciones pueden ocurrir en un 35% - 50% de adolescentes o adultos jóvenes y suelen resolverse en uno o dos meses.


La mononucleosis suele diagnosticarse por los signos y síntomas, por los resultados del hemograma y por el resultado obtenido en la prueba de la mononucleosis (en la que se determinan anticuerpos heterófilos). Un 10% - 20% de la población, aún teniendo mononucleosis, no presenta anticuerpos heterófilos; esto es especialmente cierto en niños. La determinación de los anticuerpos frente a EBV permite establecer si los síntomas son debidos a una infección aguda (actual) por el EBV.


Es importante distinguir la infección por EBV de otras enfermedades, como puede ser el caso de las embarazadas. Esta prueba permite distinguir entre una infección primaria por EBV, que no afecta al desarrollo fetal, e infección por citomegalovirus (CMV), por herpes simple o toxoplasma (toxoplasmosis). Estas 3 últimas infecciones ocasionan complicaciones en el embarazo y pueden resultar perjudiciales para el feto. También resulta importante descartar una infección por EBV y pensar en otras posibles causas de los síntomas, como por ejemplo un faringoamigdalitis estreptocócica (dolor de garganta debido a la infección por el estreptococo del grupo B), que debe tratarse con antibiótico. Pueden existir simultáneamente ambas infecciones, por estreptococo del grupo B y por EBV.


Existen varias pruebas que permiten detectar diferentes tipos y subclases de anticuerpos contra el EBV. Los anticuerpos son proteínas sintetizadas por el sistema inmune del organismo en respuesta al ataque de diferentes antígenos del EBV. Durante la infección primaria por EBV, estos anticuerpos aumentan y disminuyen a diferentes tiempos. La medida de estos anticuerpos en sangre permite establecer un diagnóstico y proporciona al médico información acerca del estadio de la infección, a la vez que le permite saber si se trata de una infección activa, reciente o anterior.



¿Por qué hacer el análisis?

Para saber si existe una infección en el tracto gastrointestinal debida a la presencia de bacterias patógenas.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando exista diarrea, dolor abdominal, con o sin fiebre, de varios días de duración.

¿Qué muestra se requiere?

Una muestra fresca de heces o una muestra recogida en un medio de transporte adecuado (un frasco de recogida que contenga una solución conservante).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para conocer si el nivel de glucosa en sangre está dentro de los rangos de referencia; para detectar, diagnosticar y monitorizar hiperglicemia, hipoglicemia, diabetes, y estados pre-diabéticos.

¿Cuándo hacer el análisis?

Glucosa en sangre: como parte de un examen rutinario, cuando se padecen síntomas sugestivos de hiperglicemia o hipoglicemia, y durante el embarazo; si se es diabético, se realiza varias veces al día para monitorizar los niveles de glucosa sanguíneos.Glucosa en orina: normalmente, formando parte de un urianálisis.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa, o para un control personal, una gota obtenida del dedo por punción con una lanceta; a veces, se necesita una muestra aleatoria de orina. Algunos diabéticos utilizan un monitor contínuo que consiste en un pequeño sensor colocado debajo de la piel del abdomen y que permite monitorizar los niveles de glucosa cada cinco minutos.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Se suele recomendar estar en ayunas - abstenerse de beber o comer excepto agua- desde 8 horas antes de realizarse una prueba de glucosa en sangre. En personas diabéticas, los niveles de glucosa se pueden monitorizar en ayunas y después de las comidas para conseguir finalmente un mejor control de la enfermedad. El médico se encargará de proporcionar las instrucciones adecuadas.

¿Por qué hacer el análisis?

Para establecer el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

¿Cuándo hacer el análisis?

Como parte de un examen rutinario junto con colesterol o perfil lipídico; en adultos, por lo menos debe realizarse cada cinco años; en niños como mínimo una vez entre los 9 y 11 años, y posteriormente nuevamente entre los 17 y los 21 años.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; a veces por punción en un dedo.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Si se solicita esta prueba como parte de un perfil liídico completo, es necesario mantener un ayuno de entre 9 y 12 horas; solo se permite beber agua. Es importante seguir las instrucciones que se proporcionen.

El examen Hematologia Completa o hemograma completo consiste en la medición del tamaño, el número y la madurez de las diferentes células sanguíneas en un volumen de sangre específico. La Hematología Completa puede utilizarse para determinar muchas de las anormalidades relacionadas tanto con la producción como la destrucción de las células sanguíneas. Las variaciones de la cantidad, el tamaño o la madurez normal de las células sanguíneas pueden indicar una infección o enfermedad. En una infección, generalmente aumenta la cantidad de glóbulos blancos. A su vez, la elevación o disminución de un tipo específico de glóbulos blancos indicarán si se trata de una infección bacteriana, viral o parasitaria. Muchos tipos de cáncer pueden afectar a la producción de células sanguíneas de la médula ósea. Un aumento en la cantidad de glóbulos blancos inmaduros en un hemograma completo puede estar asociado con la leucemia. La anemia revelará niveles de hemoglobina anormalmente bajos.

¿Por qué es importante saber que es una Hematologia Completa?

Debido a que el examen hematologia completa es el estudio de la sangre y sus trastornos. Los hematólogos, internistas certificados, entre otros se apoyan de los resultados de la Hematología Completa o Hemograma emitidos por los Bioanalistas, evaluando específicamente los componentes de la sangre, como el conteo sanguíneo, las células de la sangre y de la médula ósea. El hemograma puede ayudar a diagnosticar la anemia, hemofilia, trastornos de la coagulación y la leucemia.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar si existe infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

¿Cuándo hacer el análisis?

Como mínimo en una ocasión entre los 13 y los 64 años de edad; cuando puede haber existido una exposición al virus; antes de o durante el embarazo; anualmente si se pertenece a un grupo de población con mayor riesgo de contraer la infección.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa, o a veces por punción en un dedo; también se dispone de pruebas que pueden realizarse en una muestra oral.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para evaluar la producción de insulina por parte de las células beta del páncreas; para diagnosticar un insulinoma o tumor productor de insulina de las células de los islotes pancreáticos; para establecer la causa de una hipoglicemia (disminución de la glucosa en sangre); para intentar identificar una resistencia a la acción de la insulina o para determinar el momento en que una persona con diabetes de tipo 2 necesita complementar el tratamiento oral con insulina.

¿Cuándo hacer el análisis?

Si se tiene hipoglicemia documentada con síntomas o signos como sudoración, palpitaciones, mareos o desmayos; cuando el médico quiera monitorizar la producción de insulina en una persona diabética; también para evaluar si existe resistencia insulínica.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Seguramente se le indicará que guarde un ayuno mínimo de 8 horas antes de la realización de la prueba; ocasionalmente al médico le puede interesar solicitar la prueba en otras circunstancias, como por ejemplo al realizar una prueba de tolerancia a la glucosa. Quizás se le indicará que el ayuno sea superior a 8 horas.

¿Por qué hacer el análisis?

Para establecer el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

¿Cuándo hacer el análisis?

En adultos, como parte de un examen rutinario junto con colesterol o perfil lipídico, como mínimo una vez cada cinco años; en niños y adolescentes, como mínimo una vez entre los 9 y los 11 años y nuevamente entre los 17 y los 21 años; periódicamente si existen factores de riesgo cardiovascular, si en algún análisis previo los resultados estaban alterados y/o para monitorizar la eficacia del tratamiento.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; a veces por punción en un dedo.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Es necesario mantener un ayuno mínimo de 12 horas antes de la realización de la prueba; solo se permite beber agua. Es importante seguir estrictamente las instrucciones.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar el número de plaquetas en una muestra de sangre en el curso de un examen rutinario.; para detectar, diagnosticar o monitorizar situaciones que afectan al número de plaquetas, como trastornos por sangrado, enfermedades de la médula ósea u otras condiciones.

¿Cuándo hacer el análisis?

Rutinariamente, como parte de un hemograma; cuando se presentan episodios inexplicables de sangrado u otros síntomas que puedan obedecer a alteraciones de las plaquetas.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; a veces por punción en un dedo (adultos) o en el talón (bebés).

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar si la concentración de potasio está dentro de los valores de normalidad y para ayudar a evaluar un desequilibrio electrolítico; para monitorizar las hiperpotasemias (aumento del potasio) o hipopotasemias (disminución del potasio) agudas o crónicas.

¿Cuándo hacer el análisis?

Como parte de un examen médico de rutina, cuando hay síntomas tales como debilidad y/o arritmia cardiaca o cuando se sospecha un desequilibrio electrolítico; debe realizarse esta prueba a intervalos regulares cuando se está tomando medicación y/o cuando existe una enfermedad o proceso que pueda afectar a la concentración de potasio, como hipertensión o enfermedad renal.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para identificar la presencia de inflamación y para monitorizar la respuesta al tratamiento de un proceso inflamatorio.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando existe una sospecha de un proceso agudo que ocasiona una inflamación, como una infección bacteriana o fúngica grave, o cuando existe una enfermedad inflamatoria como artritis o enfermedades autoinmunes o enfermedad inflamatoria intestinal.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para la confirmación y monitorización del embarazo o para el diagnóstico de la enfermedad trofoblástica o tumores de células germinales.

¿Cuándo hacer el análisis?

Tan pronto como sea posible después de un retraso de 10 días de la menstruación ante la sospecha de embarazo (algunos métodos pueden detectar la hCG incluso antes, en la primera semana después de la concepción) o si el médico sospecha que los síntomas son sugestivos de un embarazo ectópico, enfermedad trofoblástica, o un tumor de células germinales.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza con una muestra de orina recogida a primera hora de la mañana o a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial. No obstante, es recomendable no beber grandes cantidades de agua antes de recoger orina para una prueba de embarazo ya que podría obtenerse un resultado falsamente negativo debido a una orina demasiado diluida.

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar lesiones hepáticas o como ayuda en el diagnóstico de la enfermedad hepática.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando el médico observa signos de enfermedad hepática.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para el cribado y diagnóstico de enfermedad hepática.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando el médico sospecha que hay síntomas de enfermedad hepática.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para determinar si la concentración de sodio se encuentra dentro de los límites de normalidad y para ayudar a evaluar el equilibrio electrolítico y la función renal; para monitorizar las hipernatremias o hiponatremias (concentraciones altas o bajas de sodio)agudas o crónicas.

¿Cuándo hacer el análisis?

Si existe deshidratación o edemas; también para monitorizar algunos trastornos crónicos como una tensión arterial elevada o disminuida.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa; en algunos casos, una muestra de orina o una orina recogida durante 24 horas.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Como ayuda en el diagnóstico del hipertiroidismo.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando una persona tiene resultados anormales de TSH o de T4 o bien presenta síntomas de hipertiroidismo.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial. Sin embargo algunos fármacos pueden interferir en el resultado de la prueba y por ello es importante que el médico conozca toda la medicación que se está tomando.

¿Por qué hacer el análisis?

Para evaluar la función de la glándula tiroidea; para diagnosticar hipotiroidismo o hipertiroidismo; para realizar un cribado del hipotiroidismo en recién nacidos.

¿Cuándo hacer el análisis?

Normalmente en respuesta a una prueba de TSH anómala o cuando una persona presenta síntomas de hipertiroidismo o hipotiroidismo; se realiza de forma rutinaria en recién nacidos.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa o, en niños, por punción del talón.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar y diagnosticar un trastorno de la coagulación y para verificar que los tratamientos anticoagulantes estén funcionando.

¿Cuándo hacer el análisis?

Si se está tomando anticoagulantes o si el médico sospecha que se pueda padecer un trastorno de la coagulación, también antes de realizar un procedimiento quirúrgico.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa mezclada con anticoagulante.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial, aunque si se está tomando anticoagulantes, la muestra debe obtenerse antes de la dosis diaria.

¿Por qué hacer el análisis?

Como parte de una investigación de un episodio de sangrado o de un episodio trombótico (formación de un coágulo); para monitorizar el tratamiento anticoagulante con heparina estándar (no fraccionada); como prueba de cribado antes de una cirugía u otro procedimiento invasivo.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando se padece de sangrados o de formación de coágulos de manera inexplicable; ante abortos de repetición; cuando se está bajo tratamiento anticoagulante con heparina estándar (no fraccionada); a veces, como parte de un estudio preoperatorio.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué son?

Los triglicéridos son la forma en que la grasa se almacena en el organismo y constituyen la principal fuente de energía. Esta prueba determina la concentración de triglicéridos en la sangre. La mayoría se encuentra en el tejido adiposo (tejido graso), estos son liberados y se encuentran circulando en la sangre para proporcionar energía al organismo. Después de comer, la grasa es transportada desde el intestino hasta el tejido adiposo para ser almacenada a través de unas lipoproteínas de muy baja densidad conocidas como VLDL, y es cuando pueden encontrarse niveles elevados de triglicéridos en la sangre.

Niveles elevados de triglicéridos en sangre se asocian con un riesgo mayor de desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV). Algunos factores y ciertas enfermedades pueden contribuir a aumentar los niveles de triglicéridos en sangre y al riesgo de desarrollar ECV, como la falta de ejercicio físico, el sobrepeso, el consumo de tabaco y de un exceso de alcohol, la diabetes y la enfermedad renal.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

La mayoría de las veces la muestra se extrae por punción venosa del antebrazo. Algunas veces la concentración de triglicéridos se determina a partir de una gota de sangre obtenida por punción en un dedo con una lanceta. La punción del dedo suele realizarse cuando el perfil lipídico (colesterol, colesterol HDL, colesterol LDL y TG) se determina en un dispositivo portátil.

¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?

Los estándares actuales recomiendan realizar la prueba después de haber mantenido un ayuno de entre 9 y 12 horas (sólo se permite beber agua). Por otra parte, tampoco debería de consumirse alcohol durante las 24 horas anteriores al análisis. Es importante seguir las indicaciones que se proporcionen.


¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar y diagnosticar enfermedades tiroideas; para monitorizar el tratamiento del hipotiroidismo y del hipertiroidismo.

¿Cuándo hacer el análisis?

Como cribado: no existe un consenso entre la comunidad médica por lo que se refiere a la edad adecuada para hacer un cribado en adultos, en caso de que realmente fuera necesario hacerlo. Sí se recomienda el cribado neonatal Como monitorización de tratamiento: según el médico lo considere adecuado Con otras finalidades: cuando una persona presenta síntomas de hipertiroidismo o de hipotiroidismo y/o una glándula tiroides aumentada de tamaño

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa o, en niños, por punción del talón.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Para evaluar la función renal o monitorizar la eficacia de la diálisis y de otros tratamientos relacionados con enfermedad o lesión renal.

¿Cuándo hacer el análisis?

Como parte de un perfil metabólico básico o exhaustivo, o bien cuando se padece de una enfermedad aguda o crónica que pueda exacerbarse o ser la causa de una disfunción renal.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar trastornos renales o metabólicos einfecciones del tracto urinario.

¿Cuándo hacer el análisis?

En el curso de un examen rutinario o cuando se padecen síntomas de infección del tracto urinario, como dolor abdominal, dolor lumbar, emisiones de orina frecuentes o dolorosas, o cuando aparece sangre en la orina; también formando parte de una revisión durante un embarazo, de un ingreso hospitalario, o del estudio preoperatorio.

¿Qué muestra se requiere?

Unos 40mL de orina son suficientes; de preferencia, la primera micción de la mañana.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?

La muestra de orina para un uroanálisis puede recogerse en cualquier momento del día. La mejor muestra es la primera de la mañana porque es la más concentrada y es la que con más probabilidades detectará anomalías. Debido a la posibilidad de contaminar la orina con bacterias y células del tejido cutáneo circundante durante el proceso de recogida de la orina (particularmente en las mujeres), es importante limpiar previamente la zona genital. Las mujeres deberían asearse de adelante hacia atrás, abriendo los labios vaginales; los hombres deberían limpiarse la punta del pene. Al empezar a orinar, debe dejarse caer un poco de orina en el sanitario y entonces proceder a recoger la orina en el contenedor que se le haya suministrado, eliminando el resto de la orina directamente al sanitario. 

¿Por qué hacer el análisis?

Para establecer el riesgo cardíaco o el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca.

¿Cuándo hacer el análisis?

Al solicitar la determinación de los niveles de colesterol total o junto con un perfil lipídico.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Normalmente es necesario mantener un ayuno mínimo de 12 horas antes de la realización de la prueba. Es importante seguir estrictamente las instrucciones.

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar la presencia de inflamación debida a causas como infecciones, tumores o enfermedades autoinmunes; para monitorizar trastornos específicos como arteritis de la temporal, vasculitis sistémicas, polimialgia reumática o artritis reumatoide.

¿Cuándo hacer el análisis?

Cuando el médico piensa que los signos y síntomas pueden reconocer una causa inflamatoria; cuando se presentan signos y síntomas asociados a arteritis de la temporal, vasculitis sistémicas, polimialgia reumática o artritis reumatoide, tales como dolores de cabeza, dolor en la nuca o en los hombros, dolor pélvico, anemia, poco apetito, pérdida de peso inexplicable y rigidez articular.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Por qué hacer el análisis?

Es un análisis para detectar sífilis. Mide sustancias (proteínas), llamadas anticuerpos, que su cuerpo puede producir si usted entra en contacto con la bacteria que causa la sífilis.

¿Qué muestra se requiere?

Se necesita una muestra de sangre.

¿Cuándo hacer el análisis?

Este examen se utiliza para buscar sífilis. La bacteria que causa la sífilis se llama Treponema pallidum.Su proveedor de atención médica puede ordenar este examen si usted tiene signos y síntomas de una enfermedad de transmisión sexual (ETS).Las pruebas de detección para sífilis son una parte rutinaria del cuidado prenatal durante el embarazo.